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jueves, 11 de septiembre de 2008

el día del empalme

El nombre, en principio, puede llevar a engaño, pero cualquiera que haya pasado una temporada en Jérez del Marquesado sabe de qué estoy hablando. Las fiestas de este bonito pueblo donde he pasado todos los veranos de mi infancia, adolescencia y los periodos que han venido después, son del 8 al 12 de septiembre. El día 10 es el día del empalme porque la gente empalma, no se acuesta en toda la noche y se va al encierro del día 11 por la mañana.

No es fácil hacerlo porque llega un momento que la cama te llama insistentemente, pero si sabes taparte los oídos a tiempo pasas una noche de gran festival. Esta noche lo he conseguido aunque para el encierro ya no me han quedado fuerzas. La tradición manda no saltarse algunas cosas: como comerse unos churros a las ocho de la mañana y acompañar a la Diana Floreada para despertar a los que se fueron a dormir. El nombre es muy pomposo aunque básicamente consiste en la banda del pueblo tocando por las calles y todos los borrachos acompañando detrás. Antes de llegar a estos dos eventos me ha dado tiempo a beberme mil cubatas de ron, perder la chaqueta de mi hermana, bailar con la orquesa Iberis, participar en un concurso de Air Guitar que me he inventado yo, bailar encima de una silla con mi prima la Rusa, comerme una hamburguesa en el chiringuito de Tito el Gitano, encontrar la chaqueta de mi hermana, amotinarnos en el pub el Establo hasta las nueve de la mañana. Todavía no me he repuesto pero me da igual. Me lo he pasado genial.

miércoles, 21 de mayo de 2008

escritos borrachos 1. Roy Batty.

Tal vez a vosotros no os turbe esta imagen, este hombre tan sumamente bello, tan castigado, con esa mirada del que está de vuelta de todo tras haber besado el cadaver de su amada y encarar a la misma muerte sudando sangre. Estas dos últimas frases, que parecen sacadas de una novela barata, cobran un absoluto sentido para mi en el contexto del que parten: Blade Runner, mi película favorita desde los 14 años y creo que ya hasta el fin de los días.

Roy está a punto de decir: "Yo he visto cosas que vosotros no creeriais: atacar naves en llamas más allá de Orion, he visto rayos C brillar cerca de la puerta de Tannhauser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir".

Hace unos meses se estrenó en salas selectas una nueva versión de Blade Runner, el enésimo montaje del director. A propósito de la misma, los protagonistas han concedido todo tipo de entrevistas. Todos conocemos la cara de Harrison Ford, que va a ocupar de nuevo las pantallas glosando la jubilación de Indy, pero ver en Youtube la faz de Rutger Hauer fue un verdadero shock. Al menos ambos actores no se han operado, siguiendo la estela de mi venerado Pajares, que en lugar de ocultar su edad le ha dado un nuevo poder transformando su cara en la de un ninot. El paso del tiempo y lo que se hace con él es una de mis obsesiones desde bien jovencito, y dado que últimamente aquí solo escribo yo no me duelen prendas en llenar esta virtualidad de tonterías, así que aquí van unas cuantas: Yo he visto cosas que muchos no creerían, he visto al Master bailar imitando a una cabra subido en una escalera, he visto a un jipi sosteniendo una pata de jamón que mordisqueaba un perro a modo de collar, he visto puestas de sol en la playa de Razo, me he visto pesando 67 Kilos, y me he visto temblar de emoción ante una máquina de escribir eléctrica y acto seguido pestañear y escribir delante de una pantalla de plasma.